Lo mejor sería infiltrarme, entre la élite que manipulaba el cotarro, enterarme de primera mano y escribir para no olvidarme nunca de que la Historia se repite y así observé a jueces, notarios, alcaldes, procuradores, notarios, concejales, banqueros, bancarios, chupatintas, lameculos, políticos de distinto pelaje, sus incongruencias, tejemanejes y aberraciones...